
Sus antecedentes más directos hay que buscarlos en el jazz, en los ritmos africanos trasplantados a los Estados Unidos por los esclavos y posteriormente desarrollados en las comunidades negras: el blues y el gospel.
El rock & roll nació como música claramente generacional, como una exigencia de ruptura con los géneros musicales anteriores. Fue patrimonio de una juventud que, por primera vez en la historia, no quería parecerse a sus mayores, representantes del puritanismo y el conformismo de la sociedad estadounidense. Su público estaba compuesto mayoritariamente por adolescentes que reivindicaron sus inquietudes y sus aspiraciones con la ayuda del nuevo género, cuya difusión por todo el mundo, breve pero espectacular, encontró en los medios de comunicación de masas su principal aliado.
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El rock & roll se convirtió pronto en la síntesis de una forma de vida. La juventud estadounidense encontró un cauce de expresión adecuado a sus necesidades en un sonido frenético y estridente que, al mismo tiempo, constituía una evolución de las raíces de la música popular, tanto negra como blanca. Una percusión obsesiva y secciones de viento de intensidad deslumbrantes acompañaban a un instrumento relativamente nuevo -había sido utilizado por vez primera a finales de los años treinta-, que habría de convertirse en emblema de la joven música, la guitarra eléctrica, cuyo chirriante sonido, expresamente distorsionado y sobreamplificado, causaría el entusiasmo del público.
Las primeras grabaciones se realizaron en las pequeñas casas discográficas de Memphis, Nueva Orleans y Chicago, lo que desencadenó la frontal oposición de las grandes compañías, marginadas del negocio, que rechazaron en un principio el rock & roll por amoral y obsceno, por sus referencias demasiado explícitas a la sexualidad -se consideraba que los intérpretes imitaban el acto sexual con sus contoneos en el escenario.
Muy pronto, el término "rock & roll" se aplicó de manera genérica al conjunto de la música popular de finales de los cincuenta y pasó a designar, además de piezas que merecerían estrictamente tal calificativo, temas sentimentales interpretados por bandas de vocalistas negros, como los Platters, canciones de artistas blancos del ámbito urbano (Pat Boone, Paul Anka, Frankie Avalon) y todo un cúmulo de creaciones enormemente variadas.

El rock & roll es, en realidad, una forma de blues rítmico; su estructura básica está constituida por el blues de doce compases, en torno a la cual se realizan variaciones. Junto a las guitarras eléctricas, destaca una base rítmica dominante, donde el piano, la batería -que pasó a desempeñar un papel preponderante- y el bajo marcan con intensidad el comienzo de cada compás de 4/4. Un tempo enérgico y dinámico, con sonoridades duras e intensas, y un estilo vocal estridente, de tono áspero, constituyen, asimismo, características básicas del género. La voz solista suele interpretar los textos, que incorporan términos del argot juvenil y están frecuentemente relacionados con el tema del sexo y el mundo de los adolescentes, prácticamente gritando, silabeando como en el blues.
El término "pop", por su parte, se ha intentado definir de distintas formas a lo largo de los años, utilizando expresiones como inmediata, disponible o contemporánea, aunque su mejor definición es aquella que deriva de su propio origen: popular. Si bien el profano tiende a situar el momento del nacimiento del pop en la explosión beat de los años sesenta asociándolo con grupos como Beatles o, incluso un poco antes con la aparición del rock & roll, lo más preciso sería emplazarla en el momento en que por primera vez se produjo la popularidad masiva de cualquier tipo de música. El pop ha estado siempre dirigido por la tecnología de masas, la comunicación y la dinámica comercial de la cultura occidental y, por tanto, podemos fijar cronológicamente la aparición de la música popular en el momento en que la música se hace, aunque parezca reiterativo, popular. Y ese momento viene determinado por la invención del gramófono o fonógrafo. Hasta entonces, la experiencia musical se reducía a la interpretación en vivo de una pieza ante un público presente, una experiencia limitada por condicionamientos espacio-temporales.
Siguiendo este planteamiento, podemos afirmar que el nacimiento de la música popular tuvo lugar a finales del siglo XIX, con la aparición del gramófono, un invento que hizo posible, al menos en teoría, que una misma pieza fuera escuchada por millones de personas. De esta manera nacieron las canciones de éxito, las canciones populares.

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